LICOR DE CREMA DE DULCES DE MEDINA SIDONIA

Tres dulces. Una crema. Toda una historia.

Hay lugares que se recuerdan por sus monumentos, por sus calles o por sus paisajes.

Y hay lugares que también se recuerdan por su sabor.

Medina Sidonia pertenece a ambos.

Ciudad trimilenaria, levantada sobre siglos de historia y culturas, Medina Sidonia conserva un extraordinario patrimonio monumental, pero también otro patrimonio que no se contempla: se saborea.

Una tradición repostera transmitida durante generaciones que ha convertido el dulce en una de las grandes señas de identidad de la ciudad.

De esa historia nace nuestro Licor de Crema de Dulces de Medina Sidonia.

Un único licor en el que se encuentran tres de los sabores más representativos de la repostería asidonense:

el Alfajor, la Torta Parda y el Amarguillo.

Tres dulces históricos.

Tres formas de entender nuestra repostería.

Unidos por primera vez en una misma crema para contar, a través del sabor, la historia de Medina Sidonia.

CUANDO TRES HISTORIAS SE ENCUENTRAN

 

La herencia de Al-Ándalus

El alfajor es posiblemente uno de los grandes embajadores gastronómicos de Medina Sidonia.

Su historia nos transporta siglos atrás, hasta la herencia andalusí que dejó una profunda huella en la cocina y la repostería de estas tierras.

Miel, frutos secos y una característica combinación de especias construyen un sabor complejo, aromático e inmediatamente reconocible.

La tradición consiguió que aquella receta atravesara generaciones y llegara hasta nuestros días como uno de los mayores símbolos de la repostería asidonense.

En nuestro licor, el alfajor aporta profundidad, aromas y ese universo de especias que conecta cada sorbo con siglos de tradición.

Es la historia más antigua de las tres.

El punto de partida de un viaje por los sabores de Medina Sidonia.

 

Una historia con nombre propio

Si el alfajor nos lleva hasta la herencia andalusí, la Torta Parda nos acerca a otra época y a una de las personalidades más singulares de Medina Sidonia.

Su historia está tradicionalmente vinculada al entorno familiar de Mariano Pardo de Figueroa, Doctor Thebussem, escritor, historiador y uno de los grandes gastrónomos españoles del siglo XIX.

La tradición atribuye la creación de este singular dulce a su hermana.

Su característica forma de pequeña canastilla y su relleno de cabello de ángel o cidra la convirtieron con el tiempo en otra de las elaboraciones más reconocibles de la repostería local.

En nuestro licor, la Torta Parda aporta el recuerdo de ese dulzor delicado y envolvente, ayudando a construir el carácter cremoso de la elaboración.

Una receta singular que forma parte de la memoria gastronómica de Medina Sidonia.

 

El carácter de la almendra

Y finalmente llega el Amarguillo.

Un dulce pequeño, sencillo en apariencia, pero con una personalidad inconfundible.

La almendra es su gran protagonista y ese característico matiz amargo es precisamente el que le proporciona identidad y lo diferencia.

Dentro de nuestro licor, el Amarguillo aporta personalidad y contraste, completando el encuentro entre el carácter especiado del alfajor y la dulzura de la Torta Parda.

Tres perfiles diferentes que encuentran su equilibrio en una única elaboración.

UNA BOTELLA QUE TAMBIÉN CUENTA MEDINA

El homenaje a Medina Sidonia no termina en el interior de la botella.

También está en su exterior.

La imagen de este licor parte de una ilustración diseñada por Manuel Carabias, en la que se representan algunos de los elementos y monumentos más característicos de Medina Sidonia.

La botella se convierte así en un pequeño recorrido visual por la ciudad.

Una forma de unir dos de sus grandes riquezas:

su patrimonio y su gastronomía.

Queremos que quien tenga la botella entre sus manos no vea únicamente un licor.

Queremos que descubra Medina Sidonia.

Sus monumentos.

Sus calles.

Su historia.

Sus obradores.

Sus aromas.

Y sus dulces.

Por eso, cada botella pretende convertirse también en un recuerdo de Medina Sidonia, en un producto para disfrutar, compartir o regalar.